Reseña La Reina Bruja de Roger Vilar

La Reina Bruja

Roger Vilar

Editorial Librosampleados

Roger Vilar conoce de amor. Y no me refiero a esa versión insulza de amor hollywoodense donde supuestamente un tipo guapo y musculoso conoce a una mujer de mejor cuerpo, se flechan y viven felices para siempre. Incluso podríamos hablar de cómo la industria del cine ha deformado la idea del amor cortés. Pero no, no hablaremos de ese amor aburrido. Hay algo de apolíneo en el amor, eso no es duda. Pero también algo de dionisíaco. Un componente de sufrimiento, de orgiástico, de comuna con la muerte, de recibir dolor y darlo. Un poco de perverso al saber que ese cuerpo con el que se goza es prestado con la anuencia del otro ajeno. Pero también se goza cuando no existe tal anuencia.

“La reina bruja” es un libelo, un cuento corto escrito en frases pequeñas, pero contundentes por parte de un cubano que escribe con prisa, que expresa el ansía del personaje. Aunque hay que hacer notar que es una historia de amor contada desde el punto de vista de un hombre rudo, un cazador de negros cimarrones en la Cuba de mediados del siglo XIX, llamado Estévez. Una negra bruja violada en el primer capítulo por el protagonista, creará en él una necesidad por volver a poseerla, de olerla, de masticarla. Ella posee ese encanto mujeril de atrapar hombres. Tal vez por eso el autor usó ese recurso, una mujer es “encantadora” cuando te cautiva, es decir, te hace cautivo.

Y eso le pasa al personaje, es prisionero de su recuerdo. Ya no puede vivir si no es dentro de ella, pues su gran embrujo es recordar las entrañas, húmedas y elásticas, de esta mujer que sólo ha visto una vez, la misma vez que vivió dentro de ella. Y para ello, intentará buscarla una vez más, sea cual sea el precio. Y el precio fue demasiado alto, pues varios de sus hombres murieron. Para la siguiente ocasión irá bien armado. La siguiente vez él usará la misma herramienta que ella. La magia. Si una bruja no es vencida con acero, lo será con su reflejo. Un dicho ya muy viejo que parece surtir efecto una vez más en este libro. Y hacia allá irá Estévez, a recuperar esas entrañas. El final será digno. No importa lo que pase. Es eso o la nada.

“La reina bruja”, un cuento que nos muestra la dura realidad del alma masculina al saberse esclava del deseo por el otro. No importando qué clase de hombre se sienta uno, amo o esclavo, siempre se es reo cuando el olor de una fémina nos ata en el aire. Cosa que me hizo recordar al alemán loco, al gran Federico, en “Así hablaba Zaratustra”: “si vas con tu mujer, lleva tu látigo”.

Foto: Max Newhall 

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