Carta a la Biblioteca del Futuro

Compártelo

Por Juan N Becerra Hernández

Dedicada a mis infantas lectoras, quienes presenciarán este escenario.

Cuando ocurra este escenario futurista de las bibliotecas acerca del cual voy a relatar, yo estaré muerto leyendo con Borges, con Salcedo Ramos, con Hunter S. Thompson, con Fernanda Melchor, con Mónica Ojeda, con Martín Caparrós, Irene Vallejo, con Jordi Soler con mis entrañables amigas y amigos lectores y lectoras todas y todos, con las y los premios Nobel en el paraíso de una biblioteca o posiblemente en el infierno o de Dante o en el cielo de los ángeles, puntos suspensivos se manifiestan.

Durante mi trayectoria profesional en el ámbito de las bibliotecas, fui testigo de muchas adversidades, presencié injusticias, poco interés por estos espacios por los cuales luché y mi labor salió avante con resultados satisfactorios para mis usuarias y usuarios de la información.

Aprendimos de todo sin regulación, sin censura, la orfandad lectora estuvo ausente. Fuimos felices leyendo en las Bibliotecas.

La Biblioteca del futuro la visualizo sin monstruos laborales, sin desigualdades, con la tecnología más novedosa de automatización de libros, artículos, enciclopedias, audio libros, tabletas de arcilla, papiros digitales, con lectores de textos de realidad virtual, con horarios de 24 x 7, con sillones flotantes con pantallas para leer, estudiar y escribir; las percibo con auditorios para ver gratis todas las películas, presentaciones de libros y exhibición de obras de arte, bases de datos para visitar museos de forma virtual y en vivo, cabinas para escuchar la música de todos los países y todos los géneros musicales; bibliotecas con servicios sin trámites burocráticos para tener acceso a ellos, presenciales y virtuales administradas por seres humanos, robots rebeldes y punks bibliotecarios.

Miles de bibliotecas como la de Babel, como la de Baltimore, como la Vasconcelos de acceso abierto, con ambientes llenos de armonía en un mundo sin genocidios, sin invasiones innecesarias, sin gobiernos mediocres, sin fronteras, llenas de cultura, de igualdad, de respeto y felicidad lectora con millones de libros.

Un futuro de libro albedrío, de desorden lector, de lecturas inteligentes, de erudición digital, fortalezas de libros, millones de estantes, pasillos eternos con fotografías, servidores de última gama, creadores inteligentes de textos, y que prevalezca un gran privilegio, dignidad, ecología, arte, modernidad, libertad y sosiego para las Bibliotecas.

Saludos Lectores.


Compártelo
,